Cómo se debe afrontar el fin de una relación?

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Tras las vacaciones, de año en año nos hallamos con que hay un aumento en la tasa de divorcios. No obstante, los especialistas aseguran que no ha sido el periodo vacacional el motivo de la rotura, si no que más bien, la relación ya venía haciendo aguas ya antes y, con el incremento del tiempo compartido en las vacaciones, la rotura se hace más evidente y precisa para los cónyuges.

Los enfrentamientos de pareja acostumbran a surgir a causa de las incompatibilidades y también inconsistencias entre las ideas que cada uno de ellos edifica sobre el otro y de la relación. No obstante, no siempre y en todo momento lleva a la separación, puesto que puede darse en un nivel adaptativo y administrarse de forma conveniente.

Muy frecuentemente, el enfrentamiento puede aparecer dado a que la intensidad de la unión pierde fuerza de forma progresiva. Cuando los miembros de la pareja no comparten su proyecto vital, ni la pareja se busca, en el momento en que concluye la fase de enamoramiento, pueden presentar serias contrariedades para proseguir.

Probar una rotura sentimental, puede transformarse en una de las experiencias más dolorosas de encarar durante la vida

Elevadas fantasías irreales puestas en la pareja o bien en el vínculo, pueden formar una fuerte amenaza, que fomenta la frustración y la decepción. Del mismo modo, fallas en la comunicación, complejidad para administrar la autonomía, o bien la pérdida de la amedrentad y la atracción, pueden producir resquemor, falta de confianza o bien indiferencia en la pareja. Fomentando que uno o bien los dos miembros dejen de estar conformes con la relación, lo que puede conducirles a romper el vínculo.

Probar una rotura sentimental, puede transformarse en una de las experiencias más dolorosas de encarar durante la vida. Fuerza a redefinir aspectos esenciales de la propia personalidad, puesto que se pierde al otro como apoyo y referente. Se produce fuerte desconcierto en lo que se refiere a de qué forma definirse a sí mismos, en tanto que la vida prosigue, mas desde este momento, sin el otro. Perdiendo por su parte el proyecto de futuro como pareja.

El periodo en que se suele guardar duele tras la roptura

Una vez producida la rotura, se espera que los dos sean capaces de efectuar un proceso de duelo que les haga posible admitir la realidad, realizar la experiencia vivida y reordenar la vida personal y/o familiar. El duelo se refiere al proceso sicológico natural, que se activa frente a las pérdidas y deja amoldarse a esta ausencia. A través de este, se es capaz de recolocar a la otra persona, como, readaptar las esperanzas y sentimientos a la nueva realidad.

En un inicio, acostumbra a existir una complejidad para aceptar la separación, desencadenándose gran inseguridad, sofocación y sentimientos de culpa. Conforme se marcha reconociendo este hecho, brota la saña, la pena y el dolor con lo que se ha perdido, pudiendo aun probar la vida de forma inaguantable, siendo bastante difícil sostener la rutina.

Es esencial darle un sentido a lo vivido, ¡no ha sido un tiempo perdido! Probablemente, han sido muchos los aprendizajes y las experiencias positivas

No obstante, progresivamente va siendo posible amoldarse a la situación, reconstruir la experiencia y darle un sentido, dejando la superación. No es posible estar bien de la noche a la mañana: es preciso probar el dolor para superarlo. Vivir cada fase del duelo, expresar las emociones experimentadas y dejar que prosigan su curso, va a ayudar en la restauración.

A lo largo de esta etapa, puede ser realmente ventajoso proseguir ciertas recomendaciones que pueden asistir durante todo el proceso de duelo, eludiendo que este se congele y se cronifique. Primeramente, es esencial procurar aceptar lo antes posible la rotura, puesto que se producirán ya antes recursos para proseguir adelante.

En consecuencia, resistirse a admitir lo sucedido y siempre y en toda circunstancia apreciar dejar la puerta abierta, puede resultar contraproducente. Es preciso cerrar ese capítulo y admitir lo que no pudo ser. Hay que readaptar las expectativas: no va a ser el compañero de por vida como se pensaba, mas sí una persona singular con la que se han compartido muchas cosas. Como, es esencial darle un sentido a lo vivido, ¡no ha sido un tiempo perdido! Probablemente, han sido muchos los aprendizajes y las experiencias positivas.

Es posible de alguna manera tener que lidiar con el dolor

Muy frecuentemente se puede caer en ciertos fallos, producto del dolor y la desesperación. Es esencial eludir buscar obsesivamente posibles razones auxiliares que pudieron provocar la rotura. Del mismo modo, la idea de iniciar una nueva relación sin superar el duelo, lo va a hacer más complejo, al llevar a la nueva pareja todo lo no resuelto. Además de esto, es preciso manifestar y expresar el dolor, establecer límites claros y no buscar volver desesperadamente. ¡Eludir la separación destructora! Es preciso dejar de lado el deseo de ganar y de buscar culpables. Cuanto más gastados por el enfrentamiento se queden los dos, más energía deberán invertir en recobrarse.

Del mismo modo, si bien es preciso dar cabida a probar el dolor, es esencial no quedarse paralizados en este. Esta, puede ser una buena ocasión para reanudar actividades gratificantes que eran bastante difíciles de efectuar con la expareja. Por su parte que puede ser un instante ideal para promover el autocuidado, como aprender de la soledad, siendo una experiencia de aprendizaje y desarrollo personal que va a ayudar al fortalecimiento.

Aprovechar los recursos y apoyos que estén libres puede marcar la diferencia, como estar cerca y respaldarse de los seres queridos. Por su parte, puede ser recomendable y preciso, en ciertas ocasiones buscar apoyo profesional por medio de la terapia o bien mediación familiar, que acompañen a lo largo del proceso y doten de recursos para salir adelante.

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