Los beneficios de pensar en positivo

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Bastantes personas tendemos a meditar en positivo. Deseamos que todo lo positivo venga a nuestra vida. Y al unísono deseamos liberarnos de todo pensamiento negativo. Lo procuramos con todas y cada una nuestras fuerzas, aguardando que con está estrategia padeceremos menos y que al fin podamos ser felices.

En la red de redes y en muchos campos sociales hallamos todo género de consejos y oraciones para meditar en positivo. Formas de atraer lo bueno y desterrar lo malo. Métodos alternativos para no enfermar y vivir con totalidad. En un deseo sin límites por vivir en paz y sin inconvenientes.

Y brota el interrogante ¿Es buena idea librarnos del pensamiento negativo y buscar solo el pensamiento positivo? ¿Verdaderamente esto nos ayuda? ¿O bien tiene efectos secundarios contraproducentes?

Intentaré contestarte lo más conciso posible

La complejidad de meditar “solo” en positivo

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Cuando escogemos enfocarnos solo en lo bueno y lo positivo, asimismo estamos rechazando la otra parte. Si deseo estar con mis amigos “positivos”, al unísono me estoy distanciando de personas que no me aportan. Esto lo hacemos continuamente. En nuestra psique estamos siempre y en toda circunstancia equiparando y optando.

Por lo tanto, por mucho que luchemos por solo meditar en positivo, jamás lo conseguiremos. En consecuencia, reconozcámoslo ya, nuestros pensamientos están repletos de negatividad. No es posible liberarnos de la negatividad de la psique.

Cuando piensas positivo, espantas lo negativo

Me he dado cuenta que muchos procuramos maquillar lo que no nos agrada de nosotros mismos. Procuramos cubrir nuestras negatividades con capas y capas de bondades. Y de este modo nos autoengañamos y engañamos a el resto.

Sé que duele no ser perfecto y siempre y en toda circunstancia positivo, mas es de esta manera. De ahí que, realmente no es buena idea procurar meditar en positivo siempre y en todo momento, en tanto que esto no es realista y posible.

Es duro reconocer la rigidez y negatividad de nuestra vida y nuestra psique. Desearíamos que no fuese de este modo, indudablemente. Y debemos reconocer que deseemos o bien no, en nosotros habita esta tendencia a maquillar de forma positiva la realidad. Es una parte de nuestra sicología humana que repetimos una y otra vez.

Meditar en positivo y esconder lo negativo… no marcha y nos daña

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Lo sano es reconocer que tenemos dentro tanto el meditar negativo como el positivo. Y relajarnos en nuestra realidad dual.

Lo insalubre es pelear por ser solo positivos. Negarnos la parte negativa y obsesionarnos contra ella.
Esta obsesión y sobreesfuerzo del optimista apremiante produce mucha sofocación. Estimar que todo sea positivo tanto dentro como fuera de nosotros es un deseo enorme. Y la realidad no acostumbra a contestar “positivamente” a nuestras grandes esperanzas.

Hace poco leí este artículor: la negatividad del pensamiento positivo, que me semeja muy revelador. Resaltaré ciertos de sus párrafos:

El pensamiento positivo es verdaderamente un pensamiento totalmente ofuscado con la negatividad, enfocado en la negatividad, en guerra con la negatividad… lo que resulta bastante negativo, si lo pensamos bien

La dualidad positivo-negativo nos distancia de nuestra realidad de luces y sombras…
Es esencial darnos cuenta de como el pensamiento positivo nos evade y nos desconecta de lo que verdaderamente sentimos. Ver que es una forma de meditar automática que niega de manera compulsiva nuestro dolor, pintando de rosa la realidad. Descubrir como trata de cautivarnos con espéculos de colores y distanciándonos de nuestra vulnerabilidad humana.

Realmente, este meditar en positivo es una lucha incesante contra nuestros defectos, nuestros fallos y nuestra sombra. Un rechazo a todo lo que estimamos pésimo en nuestra vida. Y por muy atinado que pensemos que es esta actitud “contra” lo negativo, este positivismo en el fondo nos mata.

Olvidar la mitad de la vida es desconectarnos, rompernos, fragmentarnos por la parte interior. Y de esta manera, cuando bajamos la guarda del pensamiento positivo, es muy normal que sintamos que algo nos falte, si bien nos cuesta identificar que es…

Más que crear pensamientos positivos, lo que precisamos es un atender con realismo nuestra vida. Una atención afable que acoja y abrace todo cuanto somos, incluyendo nuestras emociones negativas, defectos y particularidades particulares.

Del meditar la realidad al sencillamente quererla

No estamos acá para meditar sobre el planeta, sino más bien para aprender a quererlo en su diversidad. Y nuestros aparentes fallos y aspectos que estimamos negativos son solo aspectos de esta diversidad. Una diversidad que desde la aceptación halla su orden menos destructor.

Los fallos poseen en si mismo mucho potencial. Si nos negamos a fallar, asimismo estamos negando la posibilidad de aprender de ellos, y el éxito que este aprendizaje nos pueda traer.

«Lo ‘negativo’ es solo un aspecto de nosotros mismos buscando desesperadamente amor, no rechazo ni más sofocación. Podríamos sentirnos mejor por un instante mediante distraernos de lo ‘negativo’, mas realmente, no existe ninguna fuente externa de felicidad»

Nuestros pensamientos positivos se alimentan de pensamientos negativos. Realmente es nuestra psique la que piensa que vive en esta dualidad negativo-positivo. Desde ella todo lo vemos en polaridades bueno-malo, conveniente-inapropiado, mío-tuyo,…

A nivel práctico este pensamiento nos resulta de enorme utilidad por servirnos de un ejemplo para distinguir una avispa peligrosa de otro insecto que no pica. Indudablemente precisamos etiquetar con la psique para resguardarnos. El enfrentamiento comienza en el momento en que nos creemos ser esta psique y sus dualidades mentales.

Y el pensamiento positivo es un síntoma de que nos proseguimos pensando que somos esta dualidad en nuestra psique. Y esto no es de este modo.